IDOIA LEACHE
Subir una montaña en verano, comprar un souvenir después.
Tiene esa energía de vacaciones en enero, como si las laderas nos estuvieran esperando.
La realidad es que no somos la nieve que, en realidad, se está acumulando.
Ahí fuera hace frío. Esa nieve es como partirle la cara a alguien y no pintarla.
Si sus esculturas fueran una cabaña, las paredes brillarían de color naranja, como el sol de la ciudad.
Son como esas cabañas que hay en los campamentos, llenas de banderas que nadie conocerá.
Tiene esa energía de vacaciones en enero, como si las laderas nos estuvieran esperando.
La realidad es que no somos la nieve que, en realidad, se está acumulando.
Ahí fuera hace frío. Esa nieve es como partirle la cara a alguien y no pintarla.
Si sus esculturas fueran una cabaña, las paredes brillarían de color naranja, como el sol de la ciudad.
Son como esas cabañas que hay en los campamentos, llenas de banderas que nadie conocerá.
Esta pequeña historia comienza hace mucho tiempo, en lo alto de una colina, dentro de una cabaña.
Yéndome justo a tiempo.
Quédate ahí por un rato.
Trabaja duro y di que es fácil.
Hazlo sólo para complacerme.
Mañana será diferente.
Quédate ahí por un rato.
Trabaja duro y di que es fácil.
Hazlo sólo para complacerme.
Mañana será diferente.
Ella y su trabajo son, en sí mismos, una unidad. La diferencia entre pintar una cara y partir una cara. Decide siempre el souvenir, la hostia, el golpe y el surco. Lo cubre de cantidad y de afecto para que parezca lo correcto.
A partir de ahí, el gesto no se presenta como resultado, sino como proceso sostenido. No hay un objeto aislado, sino una acumulación de decisiones que se van asentando en el tiempo. La cabaña aparece entonces no como metáfora, sino como método: un lugar que se construye
mientras se habita.
Objeto y acción no se oponen; se necesitan. La acción no conduce al objeto, sino que lo rodea, lo prueba, lo ajusta. Como esos vídeos interminables de YouTube — ” 24 horas viendo cómo alguien levanta una cabaña desde cero” — Da la sensación que a través de la cabaña sucede lo natural, como pasa en tus piezas. El tiempo deja de ser una línea y se convierte en material. La escultura ya no se define por su forma final, sino por la duración necesaria para que exista.
En ese sentido, las piezas no aspiran a ocupar un espacio, sino a generar uno. Un espacio entendido como arquitectura mínima, como estructura posible para que algo suceda. Por eso estas piezas son así: porque su deseo no es representar una cabaña, sino construir las condiciones para habitarla. Donde objeto, acción y tiempo puedan sostenerse mutuamente.
A partir de ahí, el gesto no se presenta como resultado, sino como proceso sostenido. No hay un objeto aislado, sino una acumulación de decisiones que se van asentando en el tiempo. La cabaña aparece entonces no como metáfora, sino como método: un lugar que se construye
mientras se habita.
Objeto y acción no se oponen; se necesitan. La acción no conduce al objeto, sino que lo rodea, lo prueba, lo ajusta. Como esos vídeos interminables de YouTube — ” 24 horas viendo cómo alguien levanta una cabaña desde cero” — Da la sensación que a través de la cabaña sucede lo natural, como pasa en tus piezas. El tiempo deja de ser una línea y se convierte en material. La escultura ya no se define por su forma final, sino por la duración necesaria para que exista.
En ese sentido, las piezas no aspiran a ocupar un espacio, sino a generar uno. Un espacio entendido como arquitectura mínima, como estructura posible para que algo suceda. Por eso estas piezas son así: porque su deseo no es representar una cabaña, sino construir las condiciones para habitarla. Donde objeto, acción y tiempo puedan sostenerse mutuamente.
Ane Berganza
Climbing a mountain in summer, buying a souvenir afterwards.
It has that January holiday energy, as if the slopes were waiting for us.
The reality is that we are not the snow that is actually accumulating.
It's cold out there. That snow is like punching someone in the face and not painting it.
If her sculptures were a cabin, the walls would glow orange, like the city sun.
They're like those cabins you find in campsites, full of flags that no one will recognise.
It has that January holiday energy, as if the slopes were waiting for us.
The reality is that we are not the snow that is actually accumulating.
It's cold out there. That snow is like punching someone in the face and not painting it.
If her sculptures were a cabin, the walls would glow orange, like the city sun.
They're like those cabins you find in campsites, full of flags that no one will recognise.
This little story begins a long time ago, on top of a hill, inside a cabin.
Leaving just in time.
Stay there for a while.
Work hard and say it's easy.
Do it just to please me.
Tomorrow will be different.
Stay there for a while.
Work hard and say it's easy.
Do it just to please me.
Tomorrow will be different.
She and her work are, in themselves, a unity. The difference between painting a face and splitting a face. She always decides on the souvenir, the blow, the strike and the groove. She covers it with quantity and affection to make it seem right.
From there, the gesture is not presented as a result, but as a sustained process. There is no isolated object, but rather an accumulation of decisions that settle over time. The cabin then appears not as a metaphor, but as a method: a place that is built
while it is inhabited.
Object and action are not opposed; they need each other. Action does not lead to the object, but surrounds it, tests it, adjusts it. Like those endless YouTube videos — ‘24 hours watching someone build a cabin from scratch’ — it feels like nature happens through the cabin, as it does in your pieces. Time ceases to be a line and becomes material. Sculpture is no longer defined by its final form, but by the duration necessary for it to exist.
In this sense, the pieces do not aspire to occupy a space, but to generate one. A space understood as minimal architecture, as a possible structure for something to happen. That is why these pieces are like this: because their desire is not to represent a cabin, but to construct the conditions for inhabiting it. Where object, action and time can sustain each other.
From there, the gesture is not presented as a result, but as a sustained process. There is no isolated object, but rather an accumulation of decisions that settle over time. The cabin then appears not as a metaphor, but as a method: a place that is built
while it is inhabited.
Object and action are not opposed; they need each other. Action does not lead to the object, but surrounds it, tests it, adjusts it. Like those endless YouTube videos — ‘24 hours watching someone build a cabin from scratch’ — it feels like nature happens through the cabin, as it does in your pieces. Time ceases to be a line and becomes material. Sculpture is no longer defined by its final form, but by the duration necessary for it to exist.
In this sense, the pieces do not aspire to occupy a space, but to generate one. A space understood as minimal architecture, as a possible structure for something to happen. That is why these pieces are like this: because their desire is not to represent a cabin, but to construct the conditions for inhabiting it. Where object, action and time can sustain each other.
Ane Berganza
Pujar una muntanya a l'estiu, comprar un souvenir després.
Té aquesta energia de vacances al gener, com si els vessants ens estiguessin esperant.
La realitat és que no som la neu que, en realitat, s'està acumulant.
Aquí fora fa fred. Aquesta neu és com partir-li la cara a algú i no pintar-la.
Si les seves escultures fossin una cabanya, les parets brillarien de color taronja, com el sol de la ciutat.
Són com aquestes cabanyes que hi ha en els campaments, plenes de banderes que ningú coneixerà.
Té aquesta energia de vacances al gener, com si els vessants ens estiguessin esperant.
La realitat és que no som la neu que, en realitat, s'està acumulant.
Aquí fora fa fred. Aquesta neu és com partir-li la cara a algú i no pintar-la.
Si les seves escultures fossin una cabanya, les parets brillarien de color taronja, com el sol de la ciutat.
Són com aquestes cabanyes que hi ha en els campaments, plenes de banderes que ningú coneixerà.
Aquesta petita història comença fa molt temps, a la part alta d'un pujol, dins d'una cabanya.
Marxant just a temps.
Queda't aquí per una estona.
Treballa intensament i digues que és fàcil.
Fes-ho només per a complaure'm.
Demà serà diferent.
Queda't aquí per una estona.
Treballa intensament i digues que és fàcil.
Fes-ho només per a complaure'm.
Demà serà diferent.
Ella i el seu treball són, en si mateixos, una unitat. La diferència entre pintar una cara i partir una cara. Decideix sempre el souvenir, l'hòstia, el cop i el solc. Ho cobreix de quantitat i d'afecte perquè sembli el correcte.
A partir d'aquí, el gest no es presenta com a resultat, sinó com a procés sostingut. No hi ha un objecte aïllat, sinó una acumulació de decisions que es van assentant en el temps. La cabanya apareix llavors no com a metàfora, sinó com a mètode: un lloc que es construeix
mentre s'habita.
Objecte i acció no s'oposen; es necessiten. L'acció no condueix a l'objecte, sinó que l'envolta, el prova, l'ajusta. Com aquests vídeos interminables de YouTube — ” 24 hores veient com algú aixeca una cabanya des de zero” — Fa la sensació que a través de la cabanya succeeix el natural, com passa en les teves peces. El temps deixa de ser una línia i es converteix en material. L'escultura ja no es defineix per la seva forma final, sinó per la durada necessària perquè existeixi.
En aquest sentit, les peces no aspiren a ocupar un espai, sinó a generar un. Un espai entès com a arquitectura mínima, com a estructura possible perquè alguna cosa succeeixi. Per això aquestes peces són així: perquè el seu desig no és representar una cabanya, sinó construir les condicions per a habitar-la. On objecte, acció i temps puguin sostenir-se mútuament.
A partir d'aquí, el gest no es presenta com a resultat, sinó com a procés sostingut. No hi ha un objecte aïllat, sinó una acumulació de decisions que es van assentant en el temps. La cabanya apareix llavors no com a metàfora, sinó com a mètode: un lloc que es construeix
mentre s'habita.
Objecte i acció no s'oposen; es necessiten. L'acció no condueix a l'objecte, sinó que l'envolta, el prova, l'ajusta. Com aquests vídeos interminables de YouTube — ” 24 hores veient com algú aixeca una cabanya des de zero” — Fa la sensació que a través de la cabanya succeeix el natural, com passa en les teves peces. El temps deixa de ser una línia i es converteix en material. L'escultura ja no es defineix per la seva forma final, sinó per la durada necessària perquè existeixi.
En aquest sentit, les peces no aspiren a ocupar un espai, sinó a generar un. Un espai entès com a arquitectura mínima, com a estructura possible perquè alguna cosa succeeixi. Per això aquestes peces són així: perquè el seu desig no és representar una cabanya, sinó construir les condicions per a habitar-la. On objecte, acció i temps puguin sostenir-se mútuament.
Ane Berganza